LOS BENEFICIOS DE LAS REPRODUCCIONES ARQUEOLÓGICAS

En primer lugar vamos a definir el término de Reproducción Arqueológica. Según la RAE, Reproducción se define por Cosa que reproduce o copia un original. Así, la reproducción arqueológica lo que hace es reproducir o replicar cualquier vestigio, resto, obra de arte o cualquier objeto de la antigüedad con diversos fines que detallaremos a continuación.

LA REPRODUCCIÓN ARQUEOLÓGICA COMO CONSERVACIÓN PREVENTIVA

Se entiende por “Conservación Preventiva”, según la bibliografía especializada, la estrategia de conservación del patrimonio cultural que propone un método de trabajo sistemático para identificar, evaluar, detectar y controlar los riesgos de deterioro de los objetos, colecciones y, por extensión, cualquier bien cultural, con el fin de minimizar dichos riesgos, actuando sobre el origen de los problemas, que generalmente se encuentran en factores externos a los propios bienes culturales.

Para ello se han elaborado un amplio espectro de medidas: la legislación relativa a la propia conservación, las definiciones recogidas en la legislación de los distintos tipos de Patrimonio existentes, los sistemas de registro e inventario, la investigación sobre los bienes culturales, los medios de financiación sobre el patrimonio, los sistemas de formación de profesionales en conservación del patrimonio, la difusión y el conocimiento entre la población general, la educación y la didáctica orientada en el ámbito escolar, los procesos de digitalización de las colecciones, las reproducciones de piezas originales con el fin de no prolongar su deterioro físico y natural de la pieza.

La necesidad de réplicas exactas, por razón de preservar los originales para el trabajo científico y usar en su lugar reproducciones ya sea paramuestras museográficas, intercambio de material
arqueológico o con propósitos docentes ha motivado el desarrollo de técnicas especializadas que apoyan la actividad científica en este aspecto.
Las piezas arqueológicas objeto de reproducciones, por lo general, se reducen a los siguientes materiales: piedra, mármol, madera, cerámica, hueso, etc., todo materiales nobles libre de plásticos y resinas que son materiales adulterados quimicamente. Una buena reproducción arqueológica o réplica exacta debería estar siempre realizada en estos materiales nobles.

LA REPRODUCCIÓN ARQUEOLÓGICA Y EL COLECCIONISMO

El afán por coleccionar ha sido algo que el ser humano a lo largo de su historia ha ido desarrollando. Hace doscientos años solo coleccionaban un porcentaje muy pequeño de la sociedad correspondiéndose con las esferas más altas de la sociedad. Ahora, en el siglo XXI, cualquiera con un nivel adquisitivo medio puede permitirse aquel lujo de coleccionar.

En el caso del coleccionismo de obras de arte, al tratarse de patrimonio de todos y protegido, y por tratarse de un mercado muy meloso para infringir, surgieron las réplicas y reproducciones y desbancar tanto el tráfico de obras ilegalmente adquiridas como cortar las falsificaciones de obras de arte. Así que las reproducciones arqueológicas también son una muy buena opción para proteger el Patrimonio.

UNA INVERSIÓN

También es una inversión. Al igual que puede invertir en oro, invertir en una reproducción arqueológica que ha sido realizada en materiales nobles y realizada a mano en talleres artesanos como ocurre en TEPLVM, puede llegar a ser muy beneficiosa a la larga. Pues, todo apunta que de aquí a 5 años va a volver el interés por el trabajo artesanal, por las cosas hechas a mano, como las hacían nuestros bisabuelos. De aquí a 5-10 años, todo será más automatizado y con máquinas más avanzadas, cosa que está muy bien para el progreso,  pero, como suele ocurrir tras una gran revolución industrial, el ser humano volverá a anhelar lo hecho a mano, lo artesanal, lo de toda la vida, lo de siempre… y acabará teniendo un mayor valor adquisitivo y de calidad “handmade” más duradera que lo hecho a máquina (porque las máquinas también se equivocan, ¿eh?).

Es una inversión, pero también es un afán de saber más sobre culturas pasadas. Saber de donde venimos. Alguien me dijo una vez que hay que saber de donde venimos para saber hacia donde vamos. Y razón no le faltaba. Ahora me lo repito cada día cuando me levanto.

 

 

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